La historia detrás de una fotografía: “El Beso de Times Square”

 

“El Beso de Times Square”. La historia detrás de la fotografía

Sus ojos se fijaron en un joven marinero que abrazaba y besaba a todas las mujeres que se cruzaran en su camino. “Luego vi a la enfermera, parada entre la gente. Me concentré en ella, y como era de esperar, el marino se le acercó, la tomó en sus brazos y la besó”, explicó el fotógrafo alemán en sus memorias. Por lo tanto, llevó su cámara al ojo, encuadró y disparó. Eisenstaedt ni siquiera se fijó en sus rostros, siguió con su cámara atento a visualizar otro momento irrepetible como el que acababa de retratar.

El 27 de agosto de 1945 la fotografía fue portada de la revista Life con el título “VJ The kiss” (Victoria sobre Japón, El beso). Dos jóvenes anónimos besándose en mitad de Time Square festejando el fin de la guerra. Viendo el resultado que estaba teniendo la fotografía y dado que a ninguno de los protagonistas se le podría reconocer fácilmente varios intentaron tener su momento de gloria. “Recibimos alegatos de varias enfermeras y docenas de marineros”, asegura Bobbi Baker Burrows, antigua editora de Life.

Sin embargo, la casualidad fue caprichosa y en ese preciso momento en el que el fotoperiodista alemán Alfred Eisenstaedt disparaba su cámara, otro fotógrafo pulso el disparador de la suya inmortalizando el mismo momento desde un ángulo distinto. Ese fotógrafo era Víctor Jorgensen que trabajaba para la marina norteamericana y su fotografía fue publicada días después en el diario New York Times, bajo el título de “Kissing the War Goodbye” (Besando el adiós de la guerra).

Kissing The War Goodbye (Besando el adiós de la guerra). La misma fotografía tomada desde diferente angulo por Victor Jorgensen.

En 1980, la enfermera Edith Shain (Fotografía), reconoció ser la protagonista de la imagen enviándole una carta a Eisenstaedt y alegando que le había dado mucha vergüenza reconocerlo públicamente. “Ese día, iba del hospital a Times Square porque la Guerra había terminado. Y ese chico me agarró y nos besamos, entonces él tomó un camino y yo otro. No había forma de saber quién era, pero no me importó, porque era alguien que había luchaba por mí”, ha declarado Shain. La mujer afirma que recuerda los detalles del beso “duró unos seis o siete segundos y, aunque fue cálido, no ha sido uno de los mejores de mi vida”, según reconoció a la prensa. La enfermera murió de cáncer el 20 de junio de este año a la edad de 91 años.

Edith Shain, enfermera de la fotografía

El marinero anónimo. Después de haber pasado 65 años se sigue sin saber cual es la verdadera identidad del marinero. Muchos son los que han afirmado ser el personaje que se esconde tras ese beso, entre otros George Mendosa. Un comerciante de pescado que demandó a la revista Life para coger tajada. En su intento por lograr el objetivo, el ya octogenario marinero, ha recurrido a la última tecnología para demostrar que su rostro fue el fotografiado. Consiguió que científicos del Mitsubishi Electric Research Laboratories dijeran que la imagen creada en 3D con 4.000 imágenes rejuvenecidas se asemejara bastante a las del marino. A pesar de ello no lo han reconocido como el verdadero, al igual que al policía jubilado Carel Muscarello ni al veterano de guerra Glenn McDuffie.

Como homenaje al simbolismo de la fotografía, J. Seward Johnson, recreó a los personajes de la imagen en una estatua de ocho metros de altura con el nombre “Unconditional Surrender” (Rendición incondicional).

“Unconditional Surrender” (Rendición incondicional). Times Square, Nueva York.

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